El poder de ponerse en forma en casa

En mi obsesión por vivir la vida más sana que mis circunstancias me permiten he transformado mis hábitos a muchos niveles.

He aprendido a alimentarme de comida real, orgánica cuando se trata de vegetales y fruta, huevos de gallinas criadas con libertad y carne de pasto. Todo esto cuando mis posibilidades económicas me los han permitido.

He complementado mi dieta con suplementos como el gingko biloba, la ashwaganda y la vitamina D (cuando no todo lo suficiente el sol).

Teniendo mi dieta controlada el siguiente nivel es el ejercicio. Siempre he sido una persona activa, camino por el monte todo lo que puedo y salgo a correr a menudo. Pero nunca he pisado un gimnasio. Me duele sólo la idea de pensar en un centro hecho exclusivamente para hacer ejercicio aislado de la naturaleza o del calor de tu hogar.

El gimnasio me parece frío y entiendo por qué mucha gente termina por no ir a pesar de haberlo pagado por adelantado.

Mi solución fue bastante obvia. Sumar a mi rutina (salidas a pasear, mis carreras y mis paseos en bici por el monte) un lugar en casa donde ejercitarme, así que empecé a montar mi sala de fitness personal. Tengo suerte de tener un espacio en casa que puedo usar para eso, y era esencial que ese espacio tuviera un gran ventanal buenas vistas, para sentirme libre y no recluído.

Las razones para crear este espacio donde ponerme en forma en casa son varias. Mis paseos y carreras eran una buena forma de hacer cardio y así mejorar mi salud cardiovascular pero necesitaba, y mucho, trabajar el ejercicio de fuerza. Levantar peso es muy necesario y  no puedes hacerlo sin una equipación. A no ser que te pares a levantar una piedra o un tronco :).

Como quería que mi gimnasio personal cumpliera todas mis necesidades y me permitiera mantener una rutina de ejercicio que pudiera mantener en el tiempo, decidí incluir equipación que me permitieran hacer lo que hago normalmente, y además ejercicios de fuerza, levantar peso. A lo que me refiero es a que mi gimnasio me debería permitir, además de levantar peso, andar, correr y montar en bici, en caso de no poder hacerlo porque, por ejemplo, está lloviendo o nevando afuera.

Me informé mucho por internet para encontrar las mejores cintas de correr, bicicletas estáticas, elípticas y demás aparatos para hacer cardio en casa, para saber qué se ajustaba más a mis necesidades y de entre ellos cuáles eran los mejores. En esta búsqueda encontré un recurso que me pareció fundamental y os lo dejo aquí abajo por si a alguien le puede servir. Esta web tiene información actualizada y fácil de entender, además su nombre encajaba perfectamente con mi meta: fuertesingym.com.

Un aparato que me encantó y, sinceramente, no sabía ni que existía, es el rodillo de bicicleta. Es un aparato al que enganchas la parte de atrás de tu bici y te sirve para usarla como bici estática, e incluso lo puedes conectar al móvil y a la tele para hacer recorridos virtuales. Aquí te explican lo que son y cuáles son los mejores.

Sigo trabajando en que mi pequeño gimnasio esté a la altura de mis necesidades. He añadido unas kettlebells (pesas rusas) y las estoy aprendiendo a usar. Son una maravilla para aumentar el equilibrio y la fuerza. Además el siguiente paso es una barra de dominadas, ¡a ver cómo se me da!.

Os seguiré informando de los progresos de mi gimnasio y del resto de mejoras en mis hábitos. Gracias por leerme y hasta la próxima entrada.

 

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